Los principales factores de éxito del sector se basan en la fabricación de productos adecuados, con cualidades precisas, en el momento correcto, con una gran calidad y a un precio que el cliente esté dispuesto a pagar.
No obstante, se requieren mejoras y cambios continuos. El éxito supone flexibilidad para responder a los mercados emergentes, además de satisfacer las necesidades cambiantes de los clientes. Para capitalizar estas oportunidades y demandas hay que adaptarse rápidamente a los nuevos enfoques, los patrones del comercio y las estrategias de abastecimiento.